La Creacion
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Al principio sólo existía el Vacío. En el aparecieron tres seres de tremendo poder, los dioses mayores Kylus, Medellia y Yandros. En aquellos tiempos de soledad, acordaron crear el universo mediante sus infinitos poderes. Cada uno de ellos puso lo mejor de si mismo en la Creación y durante eones trabajaron hasta obtener un resultado que fuera digno a sus ojos.
Cuando la tierra estuvo separada de las aguas y el cielo de las llamas, sólo faltó poblar de vida el cosmos y repartir entre ellos los deberes y poderes de este. Pero esto no llegó a suceder. El corazón de Yandros se llenó de tinieblas al sentir que Medellia prefería la compañía del brillante Kylus.
Celoso, decidió destruir el futuro de la creación, desbaratando los planes trazados. Introdujo con su esencia la muerte y sus terribles pensamientos se solidificaron en la forma de dos nuevos dioses, sus hijos: el fuerte y deforme Azash y el astuto y poderoso Tauris.
Mientras, desconocedores de lo que ocurría en el extremo más oscuro del firmamento, Medellia dio a luz a cuatro hijos: Adun, Aina, Válicar y Valka. Orgullosos de sus bellos hijos, sus padres les otorgaron gran parte del dominio de la creación, dando a cada uno de ellos un elemento.
Tan pronto como se enteraron de lo que había hecho Yandros, una brecha se abrió entre los dioses. La lucha fue terrible y dañó severamente la creación, mientras la desconsolada Medellia pedía la paz entre los dioses. Sus lágrimas crearon la raza de los elfos, que jamás olvidan y tienen el don de la inmortalidad. En el combate singular entre Kylus y Yandros, la sangre de ambos cayó sobre el mundo. Donde se mezclaba aparecían los humanos, libres y mortales, capaces de lo mejor y lo peor en su corta vida. La nobleza de Kylus se transmitía a su sangre, y de ella surgieron los bondadosos dragones de fuego, mientras de la blanca sangre del dios de la muerte emergieron los malvados dragones de hielo, que rápidamente entraron en la lucha por su padre.
Sus hijos también entraron en la liza, junto a las especies que habían creado, demasiadas para mencionarlas todas aquí. Sin embargo, debemos mencionar a dos de las más importantes, los Enanos de Adun y los Orcos de Azash, que se odiaban sin límites. Tauris introdujo el arte de los dioses, la magia, entre los Nacidos y se utilizó como una de las armas definitivas del conflicto. La Guerra de los Dioses arrasó la creación y cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho llegaron a una tregua.
En ella acordaron no luchar directamente entre ellos jamás, sino a través de sus creaciones. Se repartieron los poderes del cosmos entre ellos y se separaron para siempre, la brecha consumada. El mundo estaba ahora en la mano de las jóvenes especies.