Jurgen Dietrich

Aspecto: es un hombre sesentón, de anchas espaldas y gruesa cintura que debió ser impresionante en su juventud, pues tiene la complexión de un luchador y la altura de una puerta. Dietrich detuvo con su cuerpo un atentado contra el Gobernador de Virginia en los 80, por lo que una bala que perforó su mandíbula se llevó por delante su ojo izquierdo. En la actualidad lleva un parche ajustable de cuero negro sobre su cuenca izquierda, pues opina que los ojos de cristal son para maricones. También rechazó cirugía estética, por lo que aunque le reconstruyeron la mandíbula, tiene el lado izquierdo del rostro lleno de bultos y cicatrices.

Personalidad: Jurgen es un federal de la antigua escuela: él es el que manda y los demás obedecen. La ley está para ser cumplida a rajatabla, sin excusas ni cortapisas. Si tiene que acusar a un político de cualquier escándalo no andará, como el mismo dice “andando de puntillas para no ofender a sus señorías”. Por encima de todo esto, Jurgen es un homófobo y machista convencido, dispuesto a decir cualquier barbaridad a la cara de los más progresistas. Sin embargo, es un caballero con las damas y no tolera las faltas de respeto con y contra los objetos de su odio. Es el padrino en el FBI de Edward Connolly, al que considera una versión más joven de si mismo. Y dentro de su oficina de Nueva York, él es el rey. Tiene hasta un sillón de madera parecido a un trono para demostrarlo.

Historia: Dietrich nació en 1950 en Fargo, Dakota del Norte. A pesar de la oposición popular de los hippies, Jurgen se alistó para luchar en la guerra de Vietnam como piloto de B-52, en la que participó durante la operación Linebacker II. En 1973 fue derribado y durante tres semanas permaneció tras las líneas enemigas junto a su compañero piloto Jason Thatcher, antes de ser rastreados y capturados cuando se les acabó la munición durante una última batalla en la que consiguieron abatir dieciséis “charlies”.
Pasó el resto de la guerra, un par de años, como un prisionero de guerra antes de ser liberado durante los acuerdos de Paris. Las torturas recibidas durante aquella época y la terrible muerte de su compañero Thatcher le convirtieron en el duro hombre que hizo de su carrera en el FBI una leyenda. Salvar al gobernador de Virginia no fue más que una de sus muchas heroicidades y en la actualidad le ha sido entregada la oficina de Nueva York para que forje a nuevos agentes bajo su tutela, lo cual es una manera de retirar honorablemente al “viejo toro”.

Auténtica Historia: En realidad Dietrich no nació en Dakota. Ni siquiera en Estados Unidos, por lo que sabe de él Edward Connolly.

Capítulo 2 - La Duda Metódica: Gracias a la cartera robada por Allan Zhong a Gustav Callahan durante el asalto a Phoenix Corp, tiene pruebas de que tanto Dietrich como Callahan formaron parte de las unidades de las Waffen SS gracias a una foto de grupo tomada en Nüremberg en los años 40. También parecía muy afectado por la muerte del Señor C., lo suficiente para romper su caja de puros de un golpe, ¡lo que pone su edad real en torno a más de 90 años!

Capítulo 3 - Minutemen: Edward y Boedicker amenazaron y golpearon a los Agentes Evans y Carter porque estos habían dejado una rata en el cajón de Dixie Mallory. Dietrich, que estaba presente, levantó a uno de ellos por el cuello ante Mark Snyder (un agente de asuntos internos) llamándoles cobardes y amenazándolo de muerte. Cuando uno de ellos mojó sus propios pantalones, envió a casa tanto a Connolly como a Walter durante una semana y se aplicó a sí mismo el castigo administrativo por su falta.

Capítulo 4 - Señales y Portentos: Mientras esperaba a que volviese Dietrich volviese, Edward curioseó las estanterías de su despacho y encontró una cabeza de lobo rugiente labrada en una cadena de acero. El colgante era curiosamente pesado. Esa noche tuvo un sueño-recuerdo inducido por el escaner que Otama, el guardián robótico de la pirámide, hizo de la memoria genética de los presentes (Capítulo 3 – Minutemen):
Está en un vagón de tren detenido en una estación. Es de estilo clásico, paredes de madera y reservados de cuero y bronce. Mientras saborea un café, el punto de vista está inundado de azuladas runas nórdicas desplazándose de abajo a arriba, mientras a mano izquierda se van sucediendo imágenes de satélite de los Urales y Siberia. Desde otro vagón llega un más joven Standartenführer (Capitán) Dietrich, todavía con su ojo izquierdo intacto, vestido con el uniforme negro de las Waffen SS, que asiente al verle y le pregunta en ruso “¿Cómo va tu ruso”. “Muy bien, mi Einheri. Dietrich le responde diciendo: “Manten nuestras tapaderas. Las paredes escuchan.”
Dietrich le explica en un perfecto ruso que su misión es infiltrarse bajo el nombre de Kiril Berekov, entregándole un uniforme de oficial con las bandas azules bajo su rango de Polkovnik (Coronel), indicando que pertenecerá a un regimiento de las fuerzas aéreas de Murmansk. Kiril responde que “el nombre es muy apropiado”. Sonriendo, Dietrich le dice: “Ahora que me acuerdo, entrégame el escudo de la familía. Es mejor que no lleves objetos personales”. Kiril se lo entrega, tras echarle una última melancólica mirada. Continúa explicando que las continuas purgas de la oficialidad del ejército rojo les han permitido introducir su identidad entre los jóvenes oficiales que regresaron a Moscú desde Murmansk y que se incorporarán al estado mayor. No pueden “permitir que los errores estratégicos de Hitler estropeen sus experimentos”. En ese momento, antes de que termine el sueño, llega Callahan, también joven, con el rango de Oberführer, a saludarle efusivamente en un idioma germánico que no reconoce.


Frases:
"La Generación-X va a acabar conmigo. Panda de nenazas.”


Significado del Nombre: Jurgen es la versión escandinava de su original griego y significa “granjero”, mientras Dietrich es danés para “el poder de la tribu”.